lunes, 13 de marzo de 2017

Mi experiencia: diabetes gestacional

Hace mucho que tengo este post en borradores y ya os comenté cuando explicaba la detección y control de la diabetes gestacional que os explicaría mi experiencia. La cuestión es que después de publicar sobre la diabetes me asaltaron dudas de si este post que ahora escribo sería realmente beneficioso para alguien o si más bien puede causarle problemas. Me explico, mi experiencia con el tema fue bastante mala, desde el diagnóstico hasta el trato con el médico encargado de mi caso pasando por el tratamiento. Pero se que no todos los casos son así ni, por suerte, todos los médicos son como el que yo tuve (que parece que al recibir su título de médico entregó el de persona). En fin, a lo que iba. Que al final me decido a publicarlo porque creo que puede ayudar a mujeres que estén en mi situación (que por comentarios de las ginecólogas y algunas enfermeras se que más de una hay) y porque realmente, este es mi blog y, igual que cuento otras experiencias personales, también quiero compartir esta.

Eso sí, antes de cualquier cosa, una advertencia, yo hice lo que hice porque tengo unos conocimientos importantes sobre el tema (soy profesora de biología de bachillerato) y porque tenia el apoyo de otros especialistas. Pero siempre continué con mis controles y con esto, no quiero incentivar a la desobediencia a los médicos, enfermeras, comadronas,... que en la mayoría de casos, actúan (al menos así quiero pensarlo) en favor de nuestra salud y la de nuestros hijos.

Bueno, empecemos por el principio. Ya os dije cuando hablaba sobre la curva de glucosa que había tenido bastante experiencia con el tema. Pues bien, ya os adelanto que me hicieron 3 veces esta prueba y que, de hecho, llegué a conocer a las 3 enfermeras de extracciones que hacen esta prueba por su nombre. La primera prueba fue en el 1r trimestre de embarazo porque la prueba del O'sullivan salió alterada. Me tocó hacer la dieta maravillosa que además me sentaba fatal, y todo, adobado por unas nauseas de embarazo que me hacían vomitar cada noche (que bastante faena tenia yo con aguantar algún alimento en mi cuerpo como para tener que comer todo lo que ponía la dichosa dieta). La primera prueba dio bien así que ha casa y nada hasta el segundo trimestre.

Dieta para la curva de glucosa.


En el 2º trimestre repetimos proceso. El O'Sullivan da alterado y hay que hacer una curva de glucosa pero esta vez, el resultado es que uno de los valores esta en el límite (y se considera alterado) así que según el protocolo, hay que repetir la prueba en unas semanas y esta vez sí, da positivo al haber 1 valor 0,5 puntos por encima y otro en el límite de los valores de referencia. En estos dos casos la dieta seguía sentándome igual de mal y, puesto que es una dieta rica en hidratos, ya tenía mis sospechas de que algo no iba del todo bien pero claro, ya era la última curva, saliese bien o mal y yo, ilusa de mí, pensaba que ya había pasado lo peor.

Después del positivo me llamaron para hacer lo que se suponía que tenía que ser una sesión en la que nos enseñarían la nutrición que debíamos llevar durante el resto de nuestro embarazo y explicarnos como hacernos los controles necesarios en la diabetes gestacional. La realidad: nos enseñaron que debíamos pincharnos para hacer control de glicemia 5 veces al día y dos controles de cetona. De la parte de explicarnos cómo debíamos alimentarnos se la saltaron un poco; nos hablaros de lo que son los hidratos y los alimentos prohibidos. También nos dijeron cuales eran los posibles problemas de la diabetes gestacional. Hasta aquí, quizá consideraba una perdida de tiempo en mi caso concreto ya que soy profesora de biología de bachillerato ye esto forma parte del temario pero no creo que estuviese mal pero la guinda del pastel llegó al darnos las dietas que debíamos seguir. El tema es que si vas a cualquier médico, te hará una serie de preguntas antes de enviarte una dieta personalizada pero en nuestro caso, solo se hizo una pregunta: ¿Semana de embarazo? En mi caso estaba de unas 28 semanas por aquel entonces así que me tocó la dieta del 3r trimestre y... SORPRESA! resultó que la dieta era prácticamente la misma que la que seguía para la curva de glucosa. De hecho, era aún más completa si cabe (en cuanto a cantidades). Las enfermeras a cargo nos dieron también un libro de la generalitat de Catalunya sobre la diabetes gestacionales y nos comentaron que en el hospital ellos usaban unos valores distintos a los que figuraban en el libro (más estrictos). También nos comentaros que podíamos intentar adaptar la dieta a nuestra dieta habitual siempre que los valores fuesen correctos.



Salí con un sabor agridulce ya que ir a la charlita me supuso un buen madrugón y no me aportó gran cosa pero, como ya he dicho, entiendo la idea y no me parece del todo mal (aunque cambiaría ciertas cosas). Así que con esa sensación me fui a pedir cita con el endocrino, con la enfermera de endocrino y para una analítica. En principio tendría que haberme visitado primero con la enfermera y luego con el médico pero por tema de agenda, en mi caso fue al revés.

Total que me fui a mi casita con mi dieta, mi pinchador, mis tiras para las cetonuria, mi aparatito para medir la glucosa, mis citas para los especialistas y un poco de mal sabor de boca. Cuando llegué a casa, intenté adaptar la dieta que me habían dado pero me encontré con varios problemas:

  1. En la comida y la cena me resultaba imposible acabarme toda la comida que se supone que debía comer.
  2. En el desayuno, al poder tomar solo 3 galletas María y un baso de leche, no tenia suficientes sólidos y mis nauseas volvieron a aparecer.
  3. Me quedaba con hambre en el desayuno.
  4. Mi trabajo era sobre todo de horario de tarde así que comía pronto y cenaba tarde. La merienda consistía en una pieza de fruta y os podéis imaginar que en seguida tenía hambre de nuevo. Además, llegué a hacer hipoglucemias antes de cenar acompañadas de cetona en orina. Dicho de otra manera, a mi cuerpo le faltaba glucosa para quemar.
  5. Como cenaba tarde y tenía que tomar resopón, me tenía que acostar más tarde de lo que me habría gustado a veces y aún así, muchas veces no pasaba ni una hora entre el final de la cena y el resopón.
  6. Durante el embarazo tuve muchísimos problemas con los gases y según la dieta, en la comida y la cena debía comer legumbres, pasta, arroz o patata. Si eliminamos lo que provoca gases, significaba que comía pasta y arroz a todas horas.
  7. Después del desayuno y la comida los valores me daban altos (en referencia a los valores del hospital, para los de la generalitat me daban bien).
Al final encontré una marca de galletas específicas para diabéticos que me permitían desayunar más cantidad sin pasarme de los niveles de azúcar que me exigían.

Dos semanas después de comenzar con la dieta tenía visita con el endocrino y allí que me fui dispuesta a exponerle mis problemas. El hecho de darme una dieta sin tan si quiera preguntarme si sigo trabajando o estoy de baja me parece fatal pero se suponía que en la primera visita, nos adaptarían la dieta según como hubiese ido así que tenía la esperanza de poder arreglar los problemas.



Lo que paso en aquella visita es el peor de los recuerdos que tengo de mi embarazo ya que no solo no me ayudaron con mis problemas sino que además, me sentí maltratada y menospreciada por un individuo (al que me niego a llamar persona) que no se dignó ni a mirarme a la cara.

De nuevo mejor ir paso a paso, en cuanto entré, lo primero que hizo esta persona fue pedirme los datos de las mediciones de azúcar y preguntarme por qué no había hecho las medias de los datos de cada comida (nadie me había dicho que había que hacerlas), me pesaron en una báscula digital (no se si lo sabéis pero tienen menos fiabilidad que las básculas de pesos que suelen usar en el médico) y procedió a preguntarme sobre mi historia clínica (cosa lógica aunque sinceramente, podría haber obtenido la misma información leyendo mi historia pero bueno). Como veis, en ningún momento he dicho que se presentase ni nada por el estilo a pesar de que mi visita era con una doctora y este individuo era un hombre, pero claro, yo solo era una paciente más así que para que.

No tuve problema en responder a todas las preguntas pero cuando me pregunto si me habían operado alguna vez y le comenté que el año anterior me habían hecho un legrado, su pregunta fue: ¿Y para qué? No preguntó qué ocurrió ni si se debió a otro embarazo que salió mal ni nada por el estilo su pregunta fue: ¿Para qué? Perder un embarazo es algo muy duro para una mujer. Otras veces me han preguntado sobre el tema y no tengo problema en hablar de ello porque creo que es beneficioso para todos pero claramente a este individuo le importaba un bledo como me sentía yo.

He de decir que tengo una característica que no conocéis y es que mis miradas dicen mucho. La mirada hacia aquel hombre fue tan asesina que la medico que estaba al lado comenzó a hablar para apaciguarme y ella sí, mostró algo de humanidad preguntándome que había ocurrido, de cuanto estaba embarazada, etc. Os puedo asegurar que si no hubiese estado hormonada hasta los topes le habría dicho de todo a ese tipo pero resulta que el embarazo hacia que me sintiese vulnerable y me callé.

Después de la historia, miró las medias de los controles y vio que la media del desayuno y la comida eran elevadas, miró la última ecografía de mi hija y la conversación fue algo así:

  • La niña está en un percentil 80, tendrás que pincharte insulina.
  • Pero mi marido mide 2m de altura y yo mido 1,70m y los dos somos bastante grandes.
  • Ya, pero es un percentil 80.
  • Pero es que en mi familia somos grandes (mi hermana mide 1,75m y estaba a mi lado en ese momento).
  • Es igual, lo consultaré pero es un percentil muy grande y te tocará tomar insulina.
(Hago una aclaración aquí para que sepáis que las ecografías tienen un margen de error en cuanto al peso ya que se hace una estimación por el volumen lo que significa que un niño largo, puede parecer que pesa mucho aunque en realidad no sea así)



Dicho esto se fue a hablar con otra médico que estaba en otra consulta y yo me quedé con la médico que se había mostrado más amable. Le expliqué mis problemas y me dijo que podía quitarme el pan del medio día si era demasiado para mí (yo ya no me lo comía) y que por las noches, en lugar de legumbres podía comer pan que me daría menos gases para la noche. También me comentó que si me pinchaba la insulina para el desayuno y la comida, estaría bien que me hiciese una cetonuria antes de la merienda por si estaba hipoglucémica.

En estas llegó el otro médico y me dio la receta con la insulina para antes del desayuno y antes de la comida. Me dieron algunas dosis que tenían por ahí para que empezase cuanto antes y quedamos en que como mi madre y mi hermana son enfermeras, ellas me enseñarían a pincharme y así no hacía falta que fuese al día siguiente a que la enfermera me enseñase a pincharme (porque ellos no me iban a enseñar claro). Como veis, todo muy lógico. Me envían insulina porque tengo niveles de azúcar altos pero me dicen que me haga más cetonurias por si están demasiado bajos, me dan insulina para que me pinche cuanto antes pero hasta el día siguiente no me pueden enseñar cómo hacerlo,... Yo ya no entendía nada.

Salí de la consulta con los mismos problemas con que había entrado pero aguantándome las lágrimas y las ganas de pegarle un bofetón a alguien.  Siempre he querido tener más de un hijo y ni siquiera después de pasar por un parto se me ha quitado esa idea de la cabeza pero cuando salí de aquella consulta me planteé muy seriamente si después de tener a mi hija volvería a quedarme embarazada algún día. Esto os da una idea de lo mal que me sentí en aquel momento.

Del hospital me fui a comer a casa de mis padres con mi hermana. Vengo de una familia en que la sanidad esta muy presente ya que varios de mis familiares trabajan en el gremio sanitario entre ellas, mi madre y mi hermana que son enfermeras y que encima, por aquella época mi hermana se empezaba a especializar en pediatría y mi madre trabajaba en ginecología y obstetricia. Dicho esto, me fue muy bien hablar con ellas y con mi marido y llegué a la conclusión de que iba a darme una semana de tiempo para regular mis niveles de azúcar haciendo la dieta como yo creía y sin pincharme la insulina.

Lo de darme una semana de margen era porque a la semana siguiente tenía visita con la enfermera de endocrino porque el médico ya no iba a visitarme más cosa que me sorprendió bastante ya que después de recetar una medicación, lo lógico es que quieras saber cómo evoluciona el paciente pero bueno. Me tiré toda la semana haciéndome glucemias después de casi todas las comidas para poder encontrar la dieta idónea para mí.

Lo primero que hice fue eliminar el resopón de mi dieta. Yo llegaba de trabajar a las 9 y entre que me hacía y no la cena (por aquel entonces mi marido no paraba mucho en casa), cenaba y me esperaba una hora para poder hacerme la glucémia, ya me daban las 10 y pico o las 11 y lo que tenía eran ganas de dormir no de comer así que para mí no tenía sentido el resopón. Eliminado esto, me dí cuenta de que por la mañana podía desayunar lo que quisiese (evitando alimentos con mucho azúcar claro) y los niveles se mantenían bien. Por la tarde dejé la fruta y comencé a merendar algo más consistente como galletas por ejemplo y así evité las hipoglucemias de antes de cenar. Por último, volví a comer a mi manera, sin seguir la dieta que me dieron. Vigilaba ciertos alimentos y cantidades pero ya está. Según la enfermera esto no era así pero yo estoy convencida de que me hacían comer más hidratos con su dieta de lo que yo comía previamente lo cual no tenía ningún sentido.



A la semana fui a la enfermera con mis valores. Me pregunto si me había pinchado la insulina y le dije que no, que no me había pinchado nada de insulina y que me había adaptado la dieta a mi manera (por no decirle que me la había saltado a la torera). Me miró con cara de: vaya listilla me ha tocado pero al mirar los valores no pudo decir nada malo porque estaban perfectos así que me dijo que podía adaptar la dieta y que es lo primero que ellos suelen hacer (y una mierda) pero que seguramente me dieron insulina porque estaba muy avanzada (y una mierda de nuevo que si yo solo tardé una semana en regularlo ellos podrían haberlo hecho antes si desde el principio me hubiesen preguntado en lugar de darme una dieta estándar).

Pasó el tiempo entre visitas de enfermera de endocrino, visitas de ginecóloga, ecos, analíticas y correas que empezaron antes porque como tenía diabetes gestacional empezaron el control antes. A todo esto, hablé varias veces con las ginecólogas (la que me hacía el seguimiento y la que me hacia las ecografías) y las dos me apoyaban en mi decisión y no veían motivo de preocupación ya que yo ganaba peso de forma normal (1-1,5Kg al mes) y mi hija no era excesivamente grande sino que incluso la ginecóloga que hacía las ecografías opinaba que viéndonos a nosotros tenía que serlo más.

A pesar de esta relativa tranquilidad, el hecho de controlar siempre lo que comía, pincharme 5 veces al día para controlar el azúcar, hacerme las dos pruebas de orina diarias, pasarme un día entero a la semana en el hospital para visitas varias,... hacía que estuviese muy agobiada e incluso perdí apetito. En la última visita que tuve con la ginecóloga que me hacía el seguimiento (a las 36-37 semanas) descubrimos que me había adelgazado y no unos cuantos gramos sino 1,5Kg. La pobre ginecóloga no sabía qué hacer, sabía perfectamente a que se debía que me hubiese adelgazado y me dijo que la niña estaba bien pero que si no fuese porque sabía que me machacarían aún más, me enviaba reposo absoluto en ese mismo momento. Me pidió que por favor comiese más aunque los niveles diesen más altos porque no íbamos bien así ya que además, en el final del embarazo es cuando más peso debía coger.



Aquella visita hizo un click en mi interior y a partir de entonces empecé a no hacer caso de la dieta. Procuraba no pasarme con los dulces pero en las comidas no miraba las raciones. Volví a comer como antes y 2 semanas después nació I con un peso de 3 Kg (no llegaba a un percentil 50 del 80 que decía el endocrino). He conocido a muchos niños más grandes de padres más pequeños y eso que ni me pinché la insulina, ni seguí la dieta y que las 2 últimas semanas ni siquiera seguí correctamente los controles así que no quiero imaginar el peso que habría tenido I si no hubiese tomado esas decisiones. Durante el parto, incluso la comadrona me tomó el azúcar y hasta ella me dijo que la diabetes que tenía era de broma y se llevó la bomba de insulina que había traído porqué se dio cuenta de que no la necesitaría.

A los dos meses de dar a luz, fui a hacerme una nueva curva (esta vez de dos horas con mediciones cada media hora) para comprobar que todo había vuelto a la normalidad Después de esta prueba (que me parece muy correcta) fui a la visita con la enfermera que me pesó (esta vez con balanza de pesos) y me dijo que para estar en mi IMC (Indice de Masa Corporal que se calcula dividiendo el peso en Kg entre la altura al cuadrado expresada en m) correcto debía adelgazarme 1 Kg pero que claro, mientras diese el pecho no podía hacerlo así que debía tenerlo en cuenta para cuando dejase la lactancia. Al día siguiente e pesé yo en casa y descubrí que pesaba 1Kg menos de lo que la enfermera me había dicho. No entendí nada. Primero porque me había pesado mal y segundo porque no entendía que me hablase de cuando dejase la lactancia teniendo en cuenta que mi hija tenía 2 meses y que podía ocurrir muchas cosas (entre ellas que me adelgazase bastante que fue lo que pasó).

Hasta aquí mi experiencia con una de las complicaciones más habituales del embarazo. En mi caso fue un problema tras otro porque, a mi parecer, se exageró el problema por intentar mantenerlo muy a raya. Perdonad por la extensión del post pero es que creo que todo era importante. Una vez más quiero recordar que no es una llamada a la desobediencia al personal sanitario. Como habéis podido ver, yo seguía con mis controles y tenía el apoyo de las ginecólogas que me aseguraban que mi hija estaba bien. Con esto solo quiero que nos planteemos algunas cosas que nos dicen y aceptamos con los ojos cerrados y ya de paso, si me lee algún miembro del personal sanitario, quizá le haga reflexionar (lo que no significa que sean culpables de este tipo de conductas).

Bueno ahora ya conocéis un poco más de mis vivencias en el embarazo. ¿Vosotras también tuvisteis problemas con algún diagnóstico? ¿Y con el personal sanitario?

8 comentarios:

  1. Yo no tuve diabetes gestacional pero si tengo otro bebé quién sabe, siempre es bueno leer otras experiencias. Cuando pasan cosas así buscas consuelo e info de otras personas que están pasando o que han pasado por lo mismo que tu y seguro que ayudará a muchas madres

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias por verlo así. Puede parecer una tontería al no estar segura de si escribir el post o no, esto me da ánimos. Cuando a mí me pasó todo esto, busqué información en internet pero nada de lo que encontré me cuadraba con lo que me pedían a mí así que asumí que algo no estaban haciendo bien conmigo.

      Eliminar
  2. Yo tuve con el peque diabetes gestacional que por suerte con dieta y ejercicio no tuve en ningún momento q pincharme, eso sí comprobar 6 veces al día la glucemia no me lo quitaba nadie, parecían coladores mis dedos
    Al dar a luz y a los seus meses los controles rutinarios pero al año me dio diabetes y tan bestia q pase en 6 meses de pastillas a pastillas e insulina y yo continuaba bajando de peso
    Así que hace tres años q soy diabética y no solo de insulina por la noche sueño insulina durante el día y muchos controles
    Mi tipo de insulina es relativamente nueva se
    Llama LADA
    Q es autodestructiva
    Asi q con mi segundo bebé insulina en cada comida y en la cena

    Lo pase muy mal pero ya me e acostumbrado y con una dieta y ejercicio estoy intentando bajarme la del día

    Es otro modo de vida ya q lo que hacse as antes no lo puedes hacer ahora,
    Per poco a poco

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Es un cambio muy importante. Yo de momento me voy librando de la diabetes tipo 2 pero teniendo en cuenta mis antecedentes, soy muy consciente de que es muy probable que acabe teniendo diabetes. Eso sí,intento cuidarme para intentar que sea lo más tarde posible.

      Eliminar
  3. Yo también tuve diabetes gestacional. El mismo día que me dijeron que la tenía me mandaron medirme 4 veces al día y pincharme insulina, cuando según tenía entendido se intentaba controlar primero con la dieta. Ni marido y yo salimos de allí con el miedo metido en el cuerpo por cómo nos lo plantearon. Cómo tengo bastantes conocimientos de nutrición, esa noche decidimos que no me pincharía e intentaría controlar los valores a través de la dieta. Así que empecé a vigilar la cantidad de hidratos que metía al cuerpo. En la siguiente visita al endocrino, tras ver los valores me dijo que no era necesario que me pusiera insulina. Ah, por no decir que la visita con la dietista la tuve como 4 semanas después de ser diagnosticada... Vamos, que menos mal que seguí mi intuición y tengo conocimientos de nutrición sino...no se como se hubiera desarrollado todo... Lo siento por si esto lo lee algún médico pero a veces es mejor no hacerles caso...

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Como me suena todo lo que cuentas madre mía. Te agradezco mucho el comentario ya que, como decía al principio, no estaba muy segura de publicar o no este post y saber que otras mujeres han estado en mi misma situación (o muy parecida) me anima a pensar que realmente he hecho bien en publicar.

      Tu y yo tenemos la gran suerte de tener conocimientos sobre nutrición pero cuando pasan estas cosas te planteas a cuantas mujeres habrán recetado insulina sin ser necesario y cuantas habrán pasado parte de su embarazo muertas de miedo por lo que pudiese pasar a su bebé.

      Eliminar
  4. Es muy completo tu artículo y una gran ayuda para quienes se encuentren en esta situación. Llevarla con acompañamiento es siempre mucho mejor.
    Un abrazo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Así es, lo cierto es que el acompañamiento y apoyo de mi familia fue de gran ayuda.

      Eliminar