domingo, 8 de mayo de 2016

Dormir sin lágrimas


En otro post ya os hablé de un libro infantil y comenté que ya que me apasiona leer, iría comentando los libros que me puedan parecer interesantes. Hoy os traigo un libro enfocado a la crianza y en especial, enfocado a todos esos padres que pasamos alguna que otra (o muchas) noches sin poder disfrutar de un sueño reparador.

Me refiero al libro de Rosa Jové, Dormir sin lágrimas.

Si alguien está interesado en el libro, la imagen es un enlace para poder comprarlo en amazon.

Lo que os explico a continuación, por supuesto, es mi opinión y si alguien no la comparte puede dejar un comentario ya que considero enriquecedor que existan puntos de vista distintos.

Mi opinión respecto a este libro es bastante ambigua ya que tiene una parte que me pareció interesantísima, otra parte que me pareció que no tenía demasiado sentido para un libro y una última que puede ser útil aunque lo cierto es que en nuestro caso, no demasiado.

Empiezo por la primera parte (capítulos 1, 2 y 3). Para mí, esta es la única parte realmente interesante del libro. 

El capítulo 1 nos explica cómo evoluciona (cambia) el sueño desde que somos un feto en el vientre de nuestra madre hasta que llegamos a la vejez centrándose en los primeros años de vida. Creo que conocer como varía el sueño de nuestros hijos puede ayudarnos a entender mejor porqué se despiertan por las noches o porqué no quieren quedarse en su cuna. También puede ayudarnos a tener más paciencia con ellos el saber que es una fase completamente normal de su desarrollo y que acabará pasando.

El segundo capítulo explica cómo podemos detectar los problemas del sueño y cómo, en algunas ocasiones, interpretamos de forma incorrecta ciertos comportamientos de nuestros hijos. Alguna de estas ideas sería pensar que el bebé ha de dormir en unos horarios concretos cuando a lo mejor no son los horarios a los que él se ha habituado. En este caso, el único problema es que hemos de hacer un cambio gradual en el horario pero no implica ningún perjuicio para el bebé ya que duerme las horas que necesita y en realidad, si hacemos el cambio es por beneficio propio. 

En el capítulo 3 tenemos una relación de los principales problemas de sueño y algunas pautas para poder tratarlos aunque por supuesto, se aconseja siempre la visita al especialista (pero si mientras podemos ir haciendo algo, siempre nos sentiremos mejor). Es interesante ver cuáles son las características de cada uno de los problemas para poder distinguir si realmente nuestro hijo tienen un problema o no. La información es poder y estoy segura que si sabemos distinguir las características de los problemas de sueño, nos quedaremos mucho más tranquilos si vemos que nuestro hijo no cumple ninguna.

Segunda parte (capítulo 4): esta parte está dedicada básicamente a explicar porqué son malos los métodos llamados "de adiestramiento" que son los métodos tipo Ferber o Estivill (más conocido en España). No soy en absoluto partidaria de estos métodos que implican dejar llorar al niño (aunque entres de vez en cuando a "consolarlo") pero considero que este capítulo en este libro no tiene ningún sentido. Si yo leo un libro titulado "Dormir sin lágrimas" ya estoy partiendo de la base de que no quiero que mi hijo llore y por tanto, no soy partidaria de estos métodos así que no es necesario que dedique un capítulo entero a convencerme de que estos métodos son "malos" porqué eso ya es parte de mi opinión. Debo confesar que este capítulo me acabó resultando tan cargante, tan pesado y tan innecesario y mi tiempo de lectura, tan escaso, que al final me acabé saltando un trozo. Quizá habría estado bien como tema de un artículo (científico o periodístico) pero en este libro, en mi opinión, crece de sentido.

La tercera parte (capítulo 5) me dejó un poco igual. Se supone que son los consejos para intentar que el niño duerma mejor. La misma autora al principio del capítulo menciona que en realidad debería decir que no se puede hacer nada ya que es la evolución natural del niño así que no se le puede recriminar nada. Esta dividido en dos partes. En la primera nos habla brevemente de la importancia de la lactancia y de las actividades responsivas con el bebé (acudir cuando llora o necesita algo) y más extensamente del colecho. Para esta autora, parece que el colecho es una de las cuestiones clave. Ya en otras ocasiones me ha ocurrido con otros libros pero parece que sea una mala madre (y no puedo evitar cierto sentimiento de culpa al leer estos libros) porqué mi hija no quiere ni tocar nuestra cama. Desde bien pequeña, I se ha puesto ha llorar desconsoladamente cada vez que la hemos metido en la cama con nosotros. Si en mi caso es mi hija la que no quiere y me siento así, no quiero pensar en esas madres que hayan tomado la decisión de no compartir cama con sus hijos por la razón que sea.

La segunda parte de este capítulo, ofrece algunos consejos algo más aplicables en todos los casos aunque no distan mucho de los consejos que ya habréis oído provenientes de comadronas, médicos, enfermeras, maestras de guardería,...

Lo dicho, que mis sentimientos hacia este libro están encontrados ya que los primeros 3 capítulos son muy interesantes pero los otros dos, no creo que me hayan aportado nada. 

Espero que os sirva de algo esta crítica y si alguien tiene otra opinión estareé encantada de que la comparta (como ya indicaba arriba).


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